La vida como recorrido en WB 10K

18 abril 2012

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Mientras culminaba el proceso de mentoría para obtener la licencia permanente como consejera profesional en Puerto Rico, decidí participar en el “World Best 10K” (WB10K) del Puente Teodoro Moscoso.  Esta experiencia me permitió comparar la vida con una carrera.  Constantemente nos estamos moviendo en un recorrido que integra diferentes áreas de la vida donde se presentan retos que debemos enfrentar.  Esas áreas bien podrían relacionarse con las diferentes tareas de vida que planteó  Alfred Adler y sus seguidores.  Pero para efecto de esta reflexión, les llamaré áreas.  Por ejemplo, en ocasiones debemos recorrer el área de la Amistad.  Ésta abarca las situaciones que enfrentamos para establecer relaciones interpersonales que nos permitan socializar.  El área del Trabajo incluye las tareas que realizamos para contribuir al bienestar de otros.  El área del Amor implica la relación de intimidad que establecemos con otra persona, mayormente una pareja, o con unos ideales o unas instituciones.  El área de la Espiritualidad integra todo lo relacionado a cultivar nuestra fe.  Por último, el área del Yo incluye todo lo que aprendemos de nosotros mismos.

Recorrer cada una de estas áreas en la carrera de la vida requiere entusiasmo, valentía y sobretodo aliento.  Este aliento bien podría ser producido por nosotros mismos o por otros.  El recorrido en el WB 10K el 26 de febrero de 2012, me ayudó a visualizar las diferentes opciones que tenemos para escoger y recorrer las áreas de la vida con aliento o desaliento.  Estas opciones las presento a continuación, pues en el recorrido de la vida siempre tendremos la oportunidad de:

1.  Disfrutar del recorrido o lamentarnos del mismo Curiosamente antes de comenzar la carrera, algunos compañeros corredores decían que cuando uno se está preparando para comenzar la carrera todo se siente chévere, pero cuando empiezas el recorrido aparecen los lamentos de cuánto te falta por terminar, ¡haciendo alusión que fue un error participar de ese evento!  Ante esto, pensaba cuántas veces nos lamentamos del recorrido en la vida y pasamos por alto disfrutar del proceso en que nos adentramos, porque aún no hemos llegado a la meta establecida.

2.  Olvidar lo que quedó atrás o estar preocupado por eso Una de las sugerencias que se le brindó a los corredores del maratón era que si se les caía algo, como por ejemplo, la gorra que algunos se pusieron, que no se detuvieran a recogerla y continuaran hacia adelante.  De la misma manera, a veces en el recorrido de la vida estamos tan preocupados por lo que se quedó atrás que olvidamos enfocarnos en la carrera como tal.  Esto nos limita en el avance continuo.    

3.  Tomar períodos para renovar las fuerzas en los llamados oasis o seguir el recorrido hasta que aparezca el desgaste físico, mental o espiritual  ¡Qué refrescante era encontrar en cada cierto tramo de la carrera los llamados “oasis” que refrescaban nuestro cuerpo para continuar corriendo!  Siempre es necesario que en el recorrido de las diferentes áreas de la vida escojamos un “oasis” para renovar nuestras fuerzas.  ¿De dónde proviene tu “oasis”?

4. Recorrer la ruta para superarnos a nosotros mismos o para superar a otros En esta carrera muchos practicaron para obtener un buen premio económico, ¡pues nunca está demás tener esto como objetivo!  No obstante, cuando uno realiza este tipo de carrera con el sólo hecho de disfrutar de la compañía de otros corredores y sobretodo del paisaje del recorrido, uno siente una satisfacción tremenda, pues no estás para competir con nadie, sino para pasarla bien y aprovechar lo mejor de la ocasión.  En la carrera de la vida, cuando nos enfocamos por superar al que está al lado nuestro, usualmente nos olvidamos de trabajar con las áreas de nuestra vida que necesitan mejorar y descuidamos superarnos a nosotros mismos.

5.  Reconocer y apreciar el aliento de otros o ignorarlo  Luego de llevar 45 minutos corriendo, disminuí la velocidad de mi “joguear”, pues estaba agotada.  Un corredor se me acercó y me dijo: “No te quites. Ya nos falta poco”.  Le agradecí por su aliento y renové las fuerzas para continuar.  ¡Me sorprendí a mí misma del poder de las palabras de otros en nosotros! Las simples palabras de un hombre que ni conozco me estimularon a continuar disfrutando de la carrera y sobre todo a agilizar el paso. 

6. Echar a un lado las desilusiones para continuar hacia adelante o mantenerlas como pensamientos rumiativos en nuestro ser al extremo de detener o disminuir nuestros pasos en el recorrido Recuerdo que cuando nos faltaban como 3 kilómetros para terminar la carrera, había un grupo de personas con una mesa ubicadas a la orilla de la carretera con bebidas para atletas.  Muchos corredores creyeron que esas personas representaban los “oasis” que refrescaban a los corredores.  Sin embargo, cuando los corredores se iban acercando para tomar uno de los vasos y refrescarse, las personas de la mesa dijeron: “Esto es sólo para los _______” y mencionaron el nombre de un equipo de corredores que estaba participando en la carrera.  Obviamente, muchos corredores se mostraron avergonzados por el comentario, dejaron el vaso en la mesa y continuaron la carrera. De igual manera, la vida nos presenta situaciones que nos desilusionan, pues no es lo que esperamos que sean.  No obstante, lo importante es echar a un lado esa desilusión y continuar hacia adelante sin la necesidad de arraigar esa mala experiencia en nuestra vida, al punto que nos quite el enfoque de quienes somos y lo que hacemos.     

7.  Fijarte en lo que te falta por recorrer o alegrarte por el camino ya recorrido Mientras corría, me preguntaba cuánto más me faltaba para completar la ruta.  Pero esto lo que hacía era agotarme aún más mentalmente. Por eso, decidí alegrarme por la ruta recorrida y esto me brindaba más fuerza para continuar.  En ocasiones, nosotros nos fijamos demasiado en nuestros errores y debilidades, que representan el camino por recorrer. No obstante, a pesar de que es importante conocer cuáles son nuestras debilidades, también es importante comprender, como bien dijo Rudolph Dreikurs, que sólo seremos capaces de construir y reconstruir nuestras vidas o las de otros si tomamos como base las fortalezas, que en este caso representan el camino ya recorrido.

8.  Alentar a otros o desalentarlos Recuerdo que casi finalizando el recorrido de la carrera, me encontré con varios niños y niñas que en la orilla de la carretera  extendían sus manos a los corredores para que éstos se las chocaran.  Muchos corredores pasaban y no les hacían caso, pero otros les chocaban las manos.  Tan pronto un corredor le chocaba la mano a los menores, éstos se alegraban pues sintieron que habían sido notados por el corredor.  De la misma manera, en la vida nos encontraremos tan enfocados en querer completar nuestros recorridos que ignoramos a las personas que están a nuestro lado y que simbólicamente estiran su mano para ser notados y alentados.  De nosotros depende si les alentaremos o no. 

9.  Mantenerse fielmente en el recorrido o “cortar camino” Era interesante ver cómo en esta carrera algunas personas no decidieron completarla fielmente, sino que “cortaron camino” para tratar de avanzar.  En el recorrido de la vida también nos encontraremos la oportunidad de “cortar camino” para avanzar, pero hay que ponderar si realmente vale la pena hacerlo.  En Puerto Rico, algunas personas conmemoraron la llamada Semana Santa desde el 2 al 6 de abril de 2012 y si algo me llamó la atención de la persona de Jesús durante esa semana fue que cuando un grupo de fariseos le dijeron que se fuera de Jerusalén porque Herodes lo quería matar, él indicó que “era necesario seguir su camino” y no huyó ante ese mensaje.  En otras palabras, Jesucristo no tomó atajos para completar el recorrido de su vida, sino que fue valiente y asumió con responsabilidad el reto que tenía de frente.  Esta misma valentía se espera de nosotros, según lo presentó Alfred Adler en su teoría.

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Adler en mi Proceso de Mentoria

23 octubre 2011

En Puerto Rico, la práctica de la consejería profesional está regulada por la Ley 147 del 9 de agosto de 2002, según enmendada. De acuerdo con esta ley, todo aspirante a consejero profesional debe cumplir con los siguientes requisitos:

Ser mayor de edad.
Ser residente legal de Puerto Rico.
No haber cometido delito grave.
Pagar al Departamento de Hacienda.
Declarar bajo juramento que se compromete a cumplir con el Código de Ética.
Obtener una maestría en Orientación y Consejería.
Haber aprobado el examen de la licencia.

Tan pronto se aprueba el examen, se obtiene una licencia provisional. La misma permite laborar como consejero profesional bajo la supervisión de un mentor certificado por la Junta Examinadora de Consejeros Profesionales (JECP). Con la supervisión del mentor se debe completar como mínimo 500 horas de mentoría en un período de tres años. Los consejeros con esta licencia deben utilizar las siglas de CPLP que significa consejero profesional con licencia provisional.

Después de haber completado las horas de mentoría, se obtiene la licencia permanente. La misma permite laborar como consejero profesional y requiere que cada tres años se completen 45 horas de educación continua. Los consejeros con esta licencia deben utilizar las siglas de CPL que significa consejero profesional licenciado.

En estos momentos me encuentro con la licencia provisional. Ya completé las primeras 250 horas de las 500 requeridas. No obstante, mientras buscaba empleo encontré personas que no entendían que un CPLP en proceso de mentoría tiene la facultad para laborar como consejero profesional, según la Ley 147.

Ante esta situación, me preguntaba por qué algunas personas no entendían esto. De acuerdo con lo que aprendí de la teoría adleriana, las personas se comportan como mejor entienden que deben hacerlo. Si a una persona se le hace difícil leer la Ley 147 en su contexto y no entiende el alcance de las siglas CPLP, pues no creerá que un consejero en proceso de mentoría pueda laborar como consejero profesional. La JECP y la Asociación Puertorriqueña de Consejería Profesional (APCP) han estado haciendo su labor para clarificar y orientar sobre este asunto. Sin embargo, cada CPLP y CPL debe mantenerse informado con la Ley 147 para que de manera profesional y respetuosa pueda seguir orientando a nuestra sociedad sobre la práctica de la consejería profesional.

Quiero terminar esta intervención ofreciéndole a los futuros consejeros y consejeras profesionales siete sugerencias con respecto a los pasos que podrían considerar en su camino hacia el proceso de mentoría.

Participa de las convenciones que ofrece la APCP. Si puedes hacerte miembro de la misma, hazlo. Esta asociación te permite conocer a otros colegas, potenciales mentores y mantenerte informado con respecto a lo que ocurre en nuestra profesión.

Conoce estudiantes del Programa de Consejería de tu institución, aunque no sean de tu mismo año de estudios. De esta manera desarrollas un compañerismo saludable que te ayudará a promover un sentido de compromiso con lo que estás estudiando. En mi caso, conocer este tipo de estudiantes o incluso egresadas y egresados del Programa de Consejería me ha ayudado muchísimo en mi desarrollo como profesional.

Aplica en tu propia vida las enseñanzas que se te ofrecen. A veces, obtenemos información académica con la idea de ayudar a otros y nos olvidamos del proceso de autoreflexión y autoevaluación. Conocernos a nosotros mismos nos facilitará ayudar a otros a conocerse a sí mismos y promover los cambios socialmente útiles.

Disfruta lo que te enseñan. En el libro sugerido para el repaso del examen de la licencia (Encyclopedia of Counseling de Howard Rosenthal) el autor utiliza el humor para ayudar a recordar el material que explica. Si no disfrutas tus clases, creo que se te hará un poco más difícil recordar lo aprendido y aplicarlo.

Tan pronto apruebes el examen, busca un posible mentor. Este período de búsqueda le llamé “tiempo de provisión”. No esperes que se te acerque el período de vencimiento de tu licencia provisional para comenzar a buscar uno. Si haces esto, puede que se te haga muy tarde encontrar un mentor y al vencerse el tiempo tendrás que volver a solicitar el examen de la licencia. Según la Ley 147, no hay prórroga si se te pasan los tres años de la licencia provisional. En mi proceso de búsqueda de un mentor, realicé tres intentos fallidos. Al cuarto intento fue que encontré a mi valiente mentora, Arelis M. Ortiz López.

Consigue el libro The professional counselor: Portfolio, competencies, performance guidelines and assessment de Dennis W. Engels. Este libro te ayudará en la preparación de tu plan de desarrollo profesional para el proceso de mentoría.

Piensa en cómo organizarás tu portafolio para evidenciar tus primeras 250 horas de mentoría.

En fin, aprovecha al máximo tus estudios y el proceso de mentoría. Espero que tu preparación como consejero o consejera profesional sea muy gratificante, a pesar de las dificultades que puedan presentarse en tu camino, pues disfrutar de este proceso no implica que no encontrarás momentos difíciles. Termino con una palabra que mi mentora usa constantemente para alentarme: ¡Adelante!


Revista Adleriana – Tesis de Maestría

26 septiembre 2010

Luego de finalizar mis estudios graduados, tuve la oportunidad de ser parte de un grupo de latinoamericanos que se dieron a la tarea de colaborar en el contenido de la primera revista del Centro de Estudios Adlerianos y de la Asociación Latinoamericana de Psicología Adleriana (ALPA).  Lo que aporté para esta revista se relaciona con la investigación que realicé como requisito parcial para completar la maestría en Orientación y Consejería.  Comparto con ustedes la revista que contiene 10 escritos traducidos al inglés. Entre los temas que se discuten se encuentran: Asesoramiento psicológico a entrenadores con relación al deporte infantil; Adolescentes, su percepción de familia saludable y su vínculo con el interés social; El desarrollo de la psicología adleriana en Urugüay; El maltrato infantil y la psicología adleriana; Ser o no ser un enfermo de Parkinson; Un breve análisis de la situación de expatriación; Delito y cultura carcelaria en reclusas; Preparando el centenario; La adquisición de una nueva lengua y Ritalina y desarrollo subjetivo del niño.  Para accesar a la revista, pueden presionar el siguiente enlace http://www.box.net/shared/bq0iu56mrg

Si estuviesen interesados en conocer ampliamente los resultados de mi tesis, titulada Validación de un instrumento para medir la definición de familia saludable y el interés social según los adolescentes, pueden obtenerlos en el siguiente enlace http://www.box.net/shared/d9cej828mc  

Espero que la información les sea de gran utilidad.


Adultos desalentados, desalientan a niños…

3 noviembre 2008

Nuestra responsabilidad

2 noviembre 2008

Como profesionales que trabajamos con los niños y los adolescentes, tenemos la responsabilidad de alentarles.  Una persona alentada será aquella que alentará a otros.  Sin embargo, una persona desalentada, desalentará a otros.  No podemos dar lo que no tenemos.  Por lo tanto, necesitamos desarrollar en nuestros niños y adolescentes lo que necesitan para sentirse alentados y así encaminar sus vidas hacia conductas que tengan interés social.  El interés social tendrá como objetivo practicar conductas pro-sociales que promuevan el bienestar en otras personas como en uno mismo.  Este concepto adleriano es el estandar que debe dirigir toda conducta del ser humano para determinar si la misma es o no saludable. 


Nick Vujicic: Joven alentado

2 noviembre 2008

Metas funcionales

2 noviembre 2008

Betty Lou Bettner ayudó a describir y recordar de manera sencilla lo que Adler y Dreikurs enseñaron.  Ella explicó que la persona alentada o saludable será aquella que desarrolle las tres cruciales C’s y la V.  Para desarrollarlas será necesario que escoja las metas funcionales.  Entre éstas se encuentran:  cooperación, auto-confianza, contribución y resiliencia.  Cuando la persona se siente conectada procurará cooperar.  Tendrá auto-confianza en sí misma cuando se sienta capaz.  Procurará contribuir cuando sienta que cuenta y demostrará resiliencia cuando crea tener valentía.