Técnicas adlerianas

En este espacio describiré nueve técnicas que se discutieron en el curso de consejería adleriana, ofrecido por la profesora Isaura Alvarado Cartagena.  Entre las técnicas discutidas se encuentran: (1) interpretar, (2) preguntar, (3) confrontar, (4) escupir en la sopa, (5) recetar el síntoma, (6) educar, (7) actuar como si, (8) hacer lo contrario o “avoiding the tar baby” y (9) alentar.  Antes de explicar estas técnicas, debo aclarar que para aplicar las mismas es necesario entender primero cuál es el estilo de vida de la persona o su lógica privada.  O sea, qué es lo que la persona busca o procura para sentir que pertenece y vale. 

Para descubrir el estilo de vida de la persona o su lógica privada, leí una monografía titulada “The number one priority” de W. L. Pew.  La misma describe el uso de una técnica que ayuda a descubrir la lógica privada del cliente.  Esta técnica se conoce como identificar la prioridad número uno.  De acuerdo con este autor, Adler describió cuatro tipos de prioridades (obtener, controlar, evitar, ser socialmente útil) para enseñar la posible clasificación de las actitudes y las conductas de las personas con respecto a lo que les ocurre. Las prioridades sugeridas por Adler han sido reclasificadas por otros autores.  Por ejemplo, Nira Kefir presenta otras cuatro prioridades que son: estar cómodo, agradar, controlar y ser superior.  Identificar la prioridad número uno consiste en descubrir la dirección que escoge una persona consistentemente para comportarse.  Por eso, una manera de utilizar esta técnica es preguntándole a la persona lo siguiente: De estas cuatro prioridades, ¿cuál es la más importante para ti?, ¿cuál es la menos importante? También se le puede preguntar: ¿Qué es lo que más deseas evitar en la vida? Esta última pregunta está basada en el hecho de que lo que la persona estima como prioritario está estrechamente relacionado con lo que desea evitar.  Por ejemplo, si su prioridad es estar cómodo, lo que evitará será el estrés; si su prioridad es agradar, lo que evitará será ser rechazado; si su prioridad es controlar, lo que evitará será la humillación y si su prioridad es sentirse superior, lo que evitará será sentirse insignificante.  A partir de la comprensión de ese estilo de vida es que podremos usar apropiadamente las nueve técnicas que le mencioné anteriormente. 

A continuación, le describiré cómo se utilizarían estas técnicas y cuál es el objetivo de cada una, presentando un ejemplo hipotético.  Supongamos que una mujer, a quien el consejero ayudó a entender que su meta era obtener atención y su prioridad era agradar a otros para que le admirasen y fuese reconocida como la mujer más sacrificada, menciona lo siguiente: “Nadie me ayuda en la casa. Todo lo tengo que hacer yo. Me canso”.

Comentarios que el consejero podría hacer para aplicar la técnica de interpretar: “¿No será que aparentemente disfrutas el que te vean como la “super mamá?”

El objetivo de esta técnica es explicar la posible razón de la conducta. Esto ayuda al cliente a verse a sí misma.

Comentarios que el consejero podría hacer para aplicar la técnica de preguntar: “¿Crees que eres feliz si continúas haciéndolo todo?”

El objetivo de esta técnica es permitir que el cliente conteste la interrogante, siendo sincera consigo misma.

Comentarios que el consejero podría hacer para aplicar la técnica de confrontar: “Aparentas ser feliz cuando te ven como la super mamá, pero realmente esto te está haciendo infeliz y por eso vienes buscando ayuda”.

El objetivo de esta técnica es ayudar al cliente a percatarse del modo en que diferentes aspectos de su personalidad están “funcionando” de manera desintegrada.

Comentarios que el consejero podría hacer para aplicar la técnica de escupir en la sopa: “¿Es que nadie lo haría como tú? Si otros lo hacen, ¿no quedaría tan bien?”.

El objetivo de esta técnica es quitarle la gracia al cliente de lo que dice, pues realmente lo que hace le gusta y entonces por qué quejarse.

Comentarios que el consejero podría hacer para aplicar la técnica de recetar el síntoma: “¿Qué tal si en lugar de pasar el mapo dos veces, lo pasas cinco veces?”

El objetivo de esta técnica es lograr disminuir la tensión del síntoma. Cuando se deja de luchar con éste, al tiempo desaparecerá la conducta.

Comentarios que el consejero podría hacer para aplicar la técnica de educar: “Algunas personas procuran las cosas para agradar a otros y que se les admire. Sin embargo, el precio que se paga es el cansancio y que no se le admire con la intensidad que esperan. Esto les produce tristeza, porque nunca es suficiente”.

El objetivo de esta técnica es trabajar junto con el cliente para considerar actitudes, creencias y acciones alternativas de tal manera que entienda lo que hasta el momento ha estado buscando y lo que obtienen con su conducta.

Comentarios que el consejero podría hacer para aplicar la técnica de actuar como si: “¿Qué tal si durante esta semana actúas como si no fueras la super mamá, que todo lo tienes que hacer, y permites que otros hagan las tareas?”.

El objetivo de esta técnica es procurar que el cliente descubra el potencial que tiene para cambiar y decidir controlar su conducta.

Comentarios que el consejero podría hacer para aplicar la técnica de hacer lo contrario o “avoiding the tar baby”: “Tú esperas que te tenga pena por el gran esfuerzo que haces en tu hogar, ¿verdad? Pero cuéntame, ¿cómo te ha ido?”.

El objetivo de esta técnica es que el consejero, al contestar contrario a las expectativas del cliente; que le tengan pena, procurará no caer en su trampa. La idea es alertar el significado de la conducta del cliente.

Comentarios que el consejero podría hacer para aplicar la técnica de alentar: “No hay problema en que haya momentos donde no tengas que hacerlo todo tú”.

El objetivo de esta técnica es ayudar al cliente a ver que no está mal ser imperfecto o inferior; eso es parte de la vida. También se procura que el cliente esté consciente de sus fortalezas y valía.

Anteriormente le había indicado que la monografía de L.W. Pew describe el uso que se le puede dar a la técnica de identificar la prioridad número uno para descubrir el estilo de vida de la persona o su lógica privada.   Otra forma de utilizar esta técnica es identificando los sentimientos que siente el profesional de ayuda, en nuestro caso el consejero, cuando está interactuando con el cliente y las conductas, ya sean positivas o negativas, que emite el cliente.  En el siguiente enlace, http://www.box.net/shared/ya7spgizat  le presentaré una tabla donde resumo la información ofrecida por Pew.  La idea de aplicar la técnica de identificar la prioridad número uno no es para etiquetar la conducta de las personas, ni para procurar predecirla, sino más bien para utilizarla como herramienta de enseñanza que le permita al cliente conocerse a sí mismo e involucrase en un proceso de cambio consciente.  

De igual manera, lo bueno de desglosar estos sentimientos y las conductas, según las prioridades sugeridas por Kefir, es que las mismas se pueden utilizar para que el propio profesional se examine a sí mismo y vea cuál es su prioridad también.  Nosotros como profesionales podemos identificar nuestra prioridad cuando reflexionamos en la manera que actuamos cuando llega un momento de crisis.  El autoconocimiento de nuestras prioridades nos ayudará a discernir más fácilmente las prioridades del cliente y comprenderemos mucho mejor la dinámica que se desarrolla en el proceso de ayuda.  

Si desea leer más ejemplos de cómo identificar la prioridad número uno, puede leer la monografía de Pew, presionando en el siguiente enlace http://www.box.net/shared/o09e8ydyj1

 

Deja un comentario

Fill in your details below or click an icon to log in:

Logo de WordPress.com

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Cambiar )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Cambiar )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Cambiar )

Connecting to %s

Seguir

Get every new post delivered to your Inbox.