Adler en mi Proceso de Mentoria

23 octubre 2011

En Puerto Rico, la práctica de la consejería profesional está regulada por la Ley 147 del 9 de agosto de 2002, según enmendada. De acuerdo con esta ley, todo aspirante a consejero profesional debe cumplir con los siguientes requisitos:

Ser mayor de edad.
Ser residente legal de Puerto Rico.
No haber cometido delito grave.
Pagar al Departamento de Hacienda.
Declarar bajo juramento que se compromete a cumplir con el Código de Ética.
Obtener una maestría en Orientación y Consejería.
Haber aprobado el examen de la licencia.

Tan pronto se aprueba el examen, se obtiene una licencia provisional. La misma permite laborar como consejero profesional bajo la supervisión de un mentor certificado por la Junta Examinadora de Consejeros Profesionales (JECP). Con la supervisión del mentor se debe completar como mínimo 500 horas de mentoría en un período de tres años. Los consejeros con esta licencia deben utilizar las siglas de CPLP que significa consejero profesional con licencia provisional.

Después de haber completado las horas de mentoría, se obtiene la licencia permanente. La misma permite laborar como consejero profesional y requiere que cada tres años se completen 45 horas de educación continua. Los consejeros con esta licencia deben utilizar las siglas de CPL que significa consejero profesional licenciado.

En estos momentos me encuentro con la licencia provisional. Ya completé las primeras 250 horas de las 500 requeridas. No obstante, mientras buscaba empleo encontré personas que no entendían que un CPLP en proceso de mentoría tiene la facultad para laborar como consejero profesional, según la Ley 147.

Ante esta situación, me preguntaba por qué algunas personas no entendían esto. De acuerdo con lo que aprendí de la teoría adleriana, las personas se comportan como mejor entienden que deben hacerlo. Si a una persona se le hace difícil leer la Ley 147 en su contexto y no entiende el alcance de las siglas CPLP, pues no creerá que un consejero en proceso de mentoría pueda laborar como consejero profesional. La JECP y la Asociación Puertorriqueña de Consejería Profesional (APCP) han estado haciendo su labor para clarificar y orientar sobre este asunto. Sin embargo, cada CPLP y CPL debe mantenerse informado con la Ley 147 para que de manera profesional y respetuosa pueda seguir orientando a nuestra sociedad sobre la práctica de la consejería profesional.

Quiero terminar esta intervención ofreciéndole a los futuros consejeros y consejeras profesionales siete sugerencias con respecto a los pasos que podrían considerar en su camino hacia el proceso de mentoría.

Participa de las convenciones que ofrece la APCP. Si puedes hacerte miembro de la misma, hazlo. Esta asociación te permite conocer a otros colegas, potenciales mentores y mantenerte informado con respecto a lo que ocurre en nuestra profesión.

Conoce estudiantes del Programa de Consejería de tu institución, aunque no sean de tu mismo año de estudios. De esta manera desarrollas un compañerismo saludable que te ayudará a promover un sentido de compromiso con lo que estás estudiando. En mi caso, conocer este tipo de estudiantes o incluso egresadas y egresados del Programa de Consejería me ha ayudado muchísimo en mi desarrollo como profesional.

Aplica en tu propia vida las enseñanzas que se te ofrecen. A veces, obtenemos información académica con la idea de ayudar a otros y nos olvidamos del proceso de autoreflexión y autoevaluación. Conocernos a nosotros mismos nos facilitará ayudar a otros a conocerse a sí mismos y promover los cambios socialmente útiles.

Disfruta lo que te enseñan. En el libro sugerido para el repaso del examen de la licencia (Encyclopedia of Counseling de Howard Rosenthal) el autor utiliza el humor para ayudar a recordar el material que explica. Si no disfrutas tus clases, creo que se te hará un poco más difícil recordar lo aprendido y aplicarlo.

Tan pronto apruebes el examen, busca un posible mentor. Este período de búsqueda le llamé “tiempo de provisión”. No esperes que se te acerque el período de vencimiento de tu licencia provisional para comenzar a buscar uno. Si haces esto, puede que se te haga muy tarde encontrar un mentor y al vencerse el tiempo tendrás que volver a solicitar el examen de la licencia. Según la Ley 147, no hay prórroga si se te pasan los tres años de la licencia provisional. En mi proceso de búsqueda de un mentor, realicé tres intentos fallidos. Al cuarto intento fue que encontré a mi valiente mentora, Arelis M. Ortiz López.

Consigue el libro The professional counselor: Portfolio, competencies, performance guidelines and assessment de Dennis W. Engels. Este libro te ayudará en la preparación de tu plan de desarrollo profesional para el proceso de mentoría.

Piensa en cómo organizarás tu portafolio para evidenciar tus primeras 250 horas de mentoría.

En fin, aprovecha al máximo tus estudios y el proceso de mentoría. Espero que tu preparación como consejero o consejera profesional sea muy gratificante, a pesar de las dificultades que puedan presentarse en tu camino, pues disfrutar de este proceso no implica que no encontrarás momentos difíciles. Termino con una palabra que mi mentora usa constantemente para alentarme: ¡Adelante!


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